24 octubre 2009

Ver a Dios

Posted by P. Pedro Ayala | 24 octubre 2009 | Category: |

Ángela Claret, tiene 31 años, es venezolana, pertenece a la Asociación de Damas Salesianas, hace ya varios meses que vive en México, en la ciudad de Tijuana, está aquí porque es voluntaria, y su trabajo lo realiza en el Proyecto Salesiano de Tijuana, en el oratorio Don Bosco en la colonia Mariano Florido, una de las tantas colonias marginadas de ciudad. Al preguntarle en una sencilla entrevista telefónica cuál fue su motivación para venir a México, su respuesta fue sencilla: cumplir la voluntad de Dios, pues cree que Él, le ha colocado en este lugar, en este tiempo, para realizar una encomienda específica. Le pregunté también si en este servicio que realiza, -por cierto muy exigente pero también muy gratificante, estuve el verano pasado, sólo un mes- ha logrado encontrarse con Dios, verle, su respuesta fue clara y precisa; sí, en el rostro de los niños que encuentran en ella alguién que les quiere, incluso al asistir a una persona que llegando malherida al oratorio pedía su ayuda, comentaba que había sido difícil pues ver la sangre es algo que no soporta, sin embargo al estar ayudándole reconocía que era en esa persona, donde podía ver y servir a Dios.

Señor que pueda ver
Los caminos los ha hecho el hombre para ir de un lado a otro, para tener la seguridad que tal vía nos conduce al lugar que deseamos o pensamos, estamos de camino, la vida es camino que hemos de recorrer, y en este camino puede ser que lleguemos a nuestro creador.

Muchos son los caminos que podemos tener y elegir, algunos nos conducen a la felicidad y otros no, aunque con formas extrañas engañan nuestra inteligencia para que optemos por ellos y los andemos, aunque la felicidad prometida al final no encontremos. Somos por tanto caminantes, no podemos permanecer al margen del camino, ¡tenemos que movernos! sin embargo muchas cosas pueden sacarnos del camino, y dejarnos atados, esclavizados, viendo o escuchando como otros muchos recorren y pasan por ese camino por el cual no podemos andar.

Bartimeo se encuentra a la orilla del camino, no por gusto, su ceguera le ha mantenido al margen, un buen día distingue entre los viandantes a alguien que llama su atención, se da cuenta que el que pasa no es cualquier persona, sabe que le puede liberar de su esclavitud, de la marginación que vive –ha sido sacado del camino, está al margen del camino-, grita, intenta llamar la atención… algunos tratan de impedírselo, -no molestes al maestro, le dicen, intentan callarle. Sin embargo con más insistencia grita, se hace ver, hasta que Jesús le llama, dejando el manto, de un brinco se pone en pie y es llevado ante Jesús que le pregunta ¿qué quieres que haga por ti? La respuesta es casi instantánea, ¡que pueda ver! Bartimeo pide la vista no sólo para entrar al camino y recorrerlo, pide la vista para poder ver al Señor; ¡que pueda verte!

Es un hecho que al leer esta reflexión tú puedes ver, a lo mejor necesitas lentes para mejorar tu visión o corregir algún defecto (miopía o astigmatismo), pero puedes ver, otras cosas pueden nublar, limitar o eliminar tu vista, y mantenerte al margen del camino, sin recorrerlo. Hoy es un buen momento para que como Bartimeo tú también le digas al Señor Jesús que te pregunta, ¿qué quieres que haga por ti?... ¡que pueda ver-te! En el rostro del que sufre, en aquel a quien no puedo perdonar, en aquel que ya me acostumbré a verlo a la orilla del camino.

Tenemos muchos ejemplos y testimonios de personas que han visto al Señor, como Ángela, que con su trabajo diario como voluntaria en el oratorio Don Bosco, ve y descubre a Dios en el servicio a aquella gente sencilla, necesitada, que está marginada.

Currently have 5 comentarios:

  1. Hno Lucas Alejandro OFMCap says:

    Hola Pedro... Interesante el caso de Ángela y su trabajo como voluntaria. A muchos nos falta dar ese "brinco rápido" de la fe para decirle a Jesús: Que pueda ver-te, quítame la venda de los ojos y que te re-conozca en cada ser humano; para poder después seguir por el camino a Jesús, sin desanimarnos ni cansarnos... Buen trabajo!

  2. Hola padre, que gusto ver-te aquí. Sigue abriéndonos los ojos por favor. Que Dios Te Bendiga

  3. Gracias padre Pedro, por compartir con nosotros esa experiencia. Me deja mucho para comprender, que hay un camino repleto para hacer obras buenas, solo es cuestión de desición, deseo de corazón, QUE PUEDA VER-TE. Que Dios me indique el camino bueno a seguir.s

  4. Hola padre que tal, que gusto saber, que hay personas como tú que nos comparten de sus reflexiones, esa también es una manera de enseñarnos a ver...
    Sobretodo ir viendo más claro para poder darle al Señor una respuesta mas clara y sin escatimar nada...
    Gracias, que Dios te Bendiga...

  5. Qué tal, Padre: pienso que igual y a diferencia de Bartimeo o Ángela, me encuentro afuera del camino, cegado por tantos valores y movimientos que me ofrece el mundo; intentando reincorporarme y buscando la forma de "gritar" a Dios que no me deje perderme o no me deje totalmente ciego. Esquivando a las personas que me impiden gritar o me ahislan de sus guetos, grupos o camaderías; gritando como Bartimeo o escuchando y teniendo fe como Ángela.
    Continúe animado haciendo público este "grito" en la red, para que llegue a convertirse en silencio capaz de engendrar un nuevo pensamiento generador de vida.


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