07 noviembre 2009
Hay más alegría en dar...
Posted by P. Pedro Ayala | 07 noviembre 2009 | Category:
Discipulado,
Reflexión sobre la Palabra del Domingo
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No se es cristiano únicamente 1 hora ó 45 minutos los domingos, nuestra vida como cristianos es en todo momento, en la casa, en la escuela, en el trabajo, en los momentos de diversion/distensión. Vivimos cada hora este deseo de ser discípulos de Cristo, de ser "cristianos", de dejarnos enseñar por quien nos puede mostrar el camino para ir a Dios Padre.
Parte de este gran regalo de Dios para nosotros lo encontramos en su Palabra que es viva y eficaz, que se actualiza, que llega al corazón del creyente y como pequeña semilla germina, crece y produce fruto. Este domingo no es la excepción, Jesús regala nos regala su sabiduría, nos enseña como lo hizo con sus primeros discípulos a los cuales les invitaba a observar a contemplar y reflexionar.
Frente a las alcancías de Templo, mirando cómo la gente echaba sus monedas, a ver Jesús a esta pobre viuda que echó dos monedas alabó su generosidad, "ha echado más, pues no ha dado lo que sobraba, sino lo que tenía para vivir". Jesús no desprecia o desacredita a quien ha dado mucho de lo que le sobraba, hay quien simplemente no comparte aunque le sobre. Se ha fijado en la generosidad de quien da sin límites, incluos aquello que necesita.
Qué dífil resulta ser generoso, dar de lo que tengo, de lo que necesito, cuando por diversos medios se me invita a pensar primero en mí, después en mí y por último en mí. Es más fácil ser egoísta, es más fácil dar de lo que me sobra, pues me ayuda a limpiar, a desentilicharme de las cosas inecesarias. Resulta más complicado compartir lo que tengo, compartir de mi conocimiento, de mis capacidades, de mi tiempo. Jesús alaba la actitud de esta pobre viuda que da lo que tiene, no lo que le sobra. Y con esto quiere invitarnos a nosotros a reflexionar, a dejarnos guiar por Èl, quiere que aprendamos a ser generosos, dar, compartir no sólamente lo que nos sobra, sino lo que tenemos, lo que somos, darnos a nosotros mismos, dar de mi conocimiento, de mi preparación profesional, de mi tiempo, de mis recursos, compartir y en este compartir encontrar la profunda alegría que se encuentra más en dar que en recibir. Llegar a ser como Jesús que se dio a sí mismo para nuestra salvación.
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