25 noviembre 2009
Carmen Bellver
(España)
El día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se celebrará este 25 en todo el mundo con muy diferente fortuna. Porque lo cierto es que la violencia contra los más débiles sigue siendo una moneda corriente en casi todos los países. Las mujeres, por muy diversos motivos,estamos como ciudadanos de segunda en algunos lugares. Y junto a ellas se encuentran los niños, cuyos derechos celebrábamos hace unos cuantos días, sin menoscabo de que la mitad de la población infantil sobreviva en esclavitud, trabajando por menos de la mitad del salario de un adulto, con jornadas agotadoras.
El caso es que en aquellos países donde se defiende los derechos de la mujer o de la infancia tampoco se consigue evitar que la cuenta de víctimas siga elevándose. Y pese al mayor grado de instrucción de las víctimas y sus asesinos, lo cierto es que se llega a la violencia doméstica en demasiadas ocasiones. Como algunos apuntan a que todo ello tiene como raíz la ideología de género, tendremos que desmontar tal falacia.
Los países islámicos llevan incorporada la violencia en sus mismas leyes dejando a las mujeres en estado de esclavitud al varón, sin demasiados problemas. Lo que sucede es que es tan frecuente caer víctimas del varón que no hay registros ni leyes que penalicen sus abusos. No cuenta el que una mujer sea vendida por su familia siendo menor de edad, tampoco que se la acuse de cualquier delito para deshacerse de ella.
En cuanto a la sociedad moderna, donde la igualdad exige una reciprocidad en la pareja, tendremos que reconocer que la ira forma parte de un mecanismo visceral en los humanos que se manifiesta en primer lugar de modo verbal y traspasa en muchas ocasiones la línea del insulto para llegar a los malos tratos físicos, especialmente cuando no hay un respeto hacia la otra persona. El paso de perder el respeto al otro origina esa violencia.
En cualquier caso, insisto que no es un problema de ideología de género, ni mucho menos:
En el mundo, el 25% de las mujeres son violadas en algún momento de su vida. Dependiendo del país, de un 25 a un 75% de las mujeres son maltratadas físicamente en sus hogares de forma habitual. Cerca de 120 millones de mujeres han padecido mutilaciones genitales. Las violaciones han devastado mujeres, niñas y familias en los recientes conflictos en Ruanda, Camboya, Liberia, Perú, Somalia, Uganda y la antigua Yugoslavia.
El mensaje del secretario nacional de Naciones Unidas del pasado año, recorre la geografía de la Tierra para constatar que la mujer padece situaciones de violencia que levantan las alarmas pidiendo tolerancia cero para los abusadores de la dignidad de cualquier ser humano. En el momento que no respetamos al más débil, se suceden los actos de violencia. La protección al menor y a la mujer, no es sólo un derecho, sino un deber de todos los países para conseguir un orden más justo y humano.
Sigo pensando que en los países desarrollados, debería existir una terapia de familia, una formación para la convivencia. Porque lo queramos o no, los conflictos de pareja pueden resolverse en el diálogo. Se puede aprender a amar, sin intentar poseer a la otra persona. Y tal vez sea esta una de las asignaturas fundamentales para cualquier pareja que desee iniciar una relación. Para un creyente el matrimonio es un sacramento que con auxilio de la gracia tiene que llevar a la santidad de ambos. Vale la pena considerar que los dos deben ayudarse a conseguir esa meta y cuando existe esa reciprocidad, las dificultades son impulsos para seguir creciendo como personas.
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