28 noviembre 2009
Se acerca nuestra liberación
Posted by P. Pedro Ayala | 28 noviembre 2009 | Category:
Adviento,
Desánimo,
Esperanza,
Reflexión sobre la Palabra del Domingo
|
"Los mexicanos están tristes. No creen en la política ni en los políticos y mucho menos en el modelo económico. La desesperanza se escucha en el transporte público,
en las pláticas de café y puede leerse en los chats.
…¿cómo llegamos a esta situación? La mayoría de los analistas considera que el Estado y sus instituciones no han respondido a las necesidades y expectativas de la mayor parte de la población…"
El Universal
Miércoles 18 de noviembre de 2009
Miércoles 18 de noviembre de 2009
Iniciamos un nuevo año litúrgico con este Primer Domingo de adviento, y la palabra clave durante este tiempo es “ESPERANZA”, somos invitados a esperar, a no dejarnos llevar por el desaliento ni mucho menos por la ansiedad, sin embargo la constatación de nuestra realidad, de la situación que vivimos como país nos puede llevar o nos ha llevado a este estado de “desánimo crónico”, y es que basta hojear los diarios para darnos cuenta de muchas situaciones que afectan y dañan no sólo a unos cuantos, este daño se ha generalizado y como siempre quien mas sufre es el más débil, el mas pobre, el que no tiene palancas. Hay motivos para decir “hasta aquí” “ya basta” y dejar de luchar… ¿entonces que significa esperar? ¿Cómo ha de ser nuestra esperanza? Resuenan entonces la palabras del salmista que en su oración reconoce en la Palabra de Dios la lámpara que ilumina su camino (Cf. Salmo 119 (118), 105).
Hoy primer domingo de adviento recibimos ésta luz de la Palabra de Dios que nos invita a mirar, a levantar la vista y reconocer que se acerca nuestra salvación, somos invitados a ver en los signos, en las señales, la presencia de la obra salvadora de nuestro buen Padre Dios, que envió a su Hijo para que nos mostrara el camino para volver a Él, para ser liberados de esas cadenas que sin ser físicas, nos mantienen postrados.
Estamos invitados a vivir la esperanza, pero no una esperanza pasiva o ingenua, pensar que las cosas cambiaran de la noche a la mañana, este tipo de esperanza ha sido criticada y con razón, la esperanza que estamos llamados a vivir, es aquella que brota en primer lugar de reconocer la acción de Dios en nuestra vida, es por lo tanto una esperanza activa, que impregna nuestra forma de vivir y de relacionarnos con los demás, es una esperanza que mueve a la cooperación, al trabajo y empeño por transformar nuestra realidad, es una esperanza que se comunica y contagia, que lleva al compromiso con la justicia.
Iniciamos el Adviento, el tiempo de espera, que ciertamente no se reduce a cuatro semanas del calendario litúrgico, lo iniciamos con alegría y confianza pues sabemos que se acerca nuestra liberación, se acerca la venida de Nuestro Señor Jesucristo. Cada día que pasa en nuestra vida es un día más, pero es un día menos en esta espera del Señor, esperemos en la actividad, en el compromiso con la justicia y con la construcción de un mundo mejor, que podamos contagiar la esperanza, que comuniquemos esta gran noticia: ¡nuestro salvador viene! Maranatha ¡Ven, Señor Jesús!
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