30 noviembre 2009

México, país de tontos e ingenuos

Posted by P. Pedro Ayala | 30 noviembre 2009 | Category: , , , |

P. Jaime Emilio González Magaña, S.J.
Roma, Italia

Comienzo el Adviento con una sensación extraña y con muchos motivos para pedir una profunda esperanza. Y es que no sé si lo mejor sea caer en el conformismo, asumir la desesperanza o aceptar que soy un tonto de remate. El caso es que esta semana las noticias de la patria querida no me han dejado sino tristeza, confusión y un profundo malestar. Pareciera que los mexicanos somos una partida de ineptos conformistas y que, una vez más, están ganando la partida los que se pasan de listos, los corruptos y los políticos. Me explico: me resulta muy doloroso aceptar las declaraciones del organismo Transparencia Internacional en el sentido de que “la corrupción se encuentra ‘gravemente extendida’ en la mayoría de países de Latinoamérica como producto de instituciones débiles, prácticas de gobernabilidad deficientes e injerencia excesiva de intereses privados”. Y que, según los resultados del Índice de Percepción de la Corrupción 2009 aplicado a 180 países, México ocupa el nada honroso décimo lugar en la región y el número 89 del planeta.


Asimismo, los medios de comunicación han publicado que Joseph Stiglitz ‑‑premio Nobel de Economía en 2001‑‑, afirmó que “el desempeño de México en el manejo de la crisis ha sido uno de los peores en el mundo”. Según este experto “una de las causas de la crisis global fue la inadecuada regulación de los bancos y México vivió una dificultad similar provocando que el desarrollo fuera lento, ya que no tuvo la capacidad de financiar a las pequeñas y medianas empresas para involucrarse en el comercio internacional”. Por si fuera poco, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) ha informado que el incremento de la pobreza provocado por la crisis económica es mucho más marcado en México y que aun cuando prácticamente en toda la región se registró una evolución positiva de la pobreza el año pasado “el único país en el que se registró un empeoramiento en la situación de la pobreza fue México, cuyo incremento de 3.1 puntos porcentuales entre 2006 y 2008 refleja los primeros efectos de la crisis económica que se empezó a manifestar hacia fines del año”.

Pero eso no es todo. El periódico El Universal anunció que, mientras que la situación de personas en situación de pobreza creció de 31.7% a 34.8%, Raúl Plascencia Villanueva, el supuesto “defensor de los derechos humanos”, no sólo ganará en un año 2 millones 252 mil pesos de salario, sino que, además, en el mismo período recibirá más de 93 mil pesos para su desarrollo personal y cultural, entre otros ingresos. Y añadió que el anexo II del Proyecto de Egresos 2010 de la federación le asigna, además de su salario, prestaciones como gratificación de fin de año de 347 mil 651 pesos, seguros de vida y de gastos médicos mayores por 140 mil pesos y dos ayudas para despensa de 15 mil 600 pesos. Coincido completamente con Miguel Pulido, director de Fundar, centro de análisis e investigación de políticas y presupuestos públicos, quien afirma que “son precisamente este tipo de acciones las que alejan a estas instituciones de la legitimidad y de la confianza de la ciudadanía, que aspira a tener instituciones austeras, más republicanas y que tengan mayor cercanía con los problemas que tienen las personas”.

Pero más me mortifica constatar que esto sucede porque seguimos dejando que unos pocos nos manejen, precisamente como tontos o ingenuos, no sé qué será peor. Porque pareciera que en México son los ingenuos e ilusos los que pagan sus impuestos, los que cumplen los horarios laborales, los que respetan las leyes de tránsito, los que hacen fila ordenadamente, los que tiran la basura en los sitios adecuados, etc. Por eso me llena de rabia confirmar cómo unos cuantos aprovechados terminan siempre por imponerse a quienes viven una vida ordenada y dentro de la ley. Sufro con el sufrimiento de tantas personas buenas que trabajan honestamente y se preocupan por los demás y no viven en paz porque tienen miedo a los violentos, a los que engañan, a los serviles. México no marcha bien por un atado de listos y tramposos que ni siquiera son inteligentes pero cuya conducta no sería especialmente peligrosa si no fuera contagiosa, infinitamente más peligrosa que el virus de la influenza AH1N1. Porque, una vez que somos pisoteados y engañados, difícilmente conseguiremos no pisotear y engañar a los demás.

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