02 mayo 2010

LA DICTADURA DEL CONFORMISMO

Posted by P. Pedro Ayala | 02 mayo 2010 | Category: |


P. Emilio González Magaña SJ.
Los ataques, difamaciones e incluso algunas grotescas solicitudes de que el Papa debería renunciar continúan. No obstante, cada día es más evidente la valiente postura del Santo Padre como una respuesta clara al sufrimiento de la Iglesia. Sin duda uno de estos signos es que ha aceptado la renuncia del Obispo James Moriarty al gobierno pastoral de la diócesis irlandesa de Kildare y Leighlin. El “Informe Murphy” lo presentaba como uno de los prelados que había encubierto algunos casos abusos sexuales cometidos por algunos sacerdotes de la Arquidiócesis de Dublín. A través de un comunicado sencillo, humilde y no exento de dolor, Monseñor Moriarty ha vuelto a pedir disculpas a los supervivientes de los abusos y a sus familias e insiste en dos aspectos que, en mi opinión, deberían hacernos reflexionar. 

En primer lugar, el Obispo afirma: «desde el momento en que me convertí en obispo auxiliar, debería haber desafiado a la cultura predominante» y después enfatiza: «seamos claros: nuestros errores han dañado la fe de nuestra gente y la fuerza de nuestro testimonio». Me parece que no se trata de aprovechar el momento turbulento para tirar piedras a algunos hermanos sacerdotes que han cometidos severas faltas y atrevernos a pensar que nosotros estamos limpios -como el fariseo de la parábola evangélica- y no tenemos nada de qué arrepentirnos o pedir perdón. Tampoco podemos quedarnos en paz ante tanta suciedad y vergüenza en la que estamos cayendo por no hacer frente a la “cultura dominante” de conformismo, hedonismo y violencia en la que vivimos. En este sentido la sabiduría de Benedicto XVI quedó de manifiesto -una vez más-, cuando, el pasado 15 de abril en la Eucaristía que celebró con los miembros de la Pontificia Comisión Bíblica, nos invitaba a todos -sacerdotes y laicos-, a anunciar la vida eterna en medio de un mundo que ataca a la Iglesia y le recuerda «sus pecados».

En ambientes vaticanos se comenta que al Papa se le ve sumamente triste, cansado y preocupado por lo que está viviendo la Iglesia. Sin embargo, no ha dejado de insistir en que es necesaria la penitencia, es decir, «reconocer lo que está equivocado en nuestra vida, abrirse al perdón, prepararse al perdón, dejarse transformar». Estas palabras suelen producir malestar porque, ciertamente no es común hablar de ello y nos dejamos seducir por una vida cómoda y superficial. En momentos difíciles como los que vivimos, el Santo Padre ha afirmado que «hay que obedecer a Dios en lugar que a los hombres. Por lo que esta obediencia le da a Pedro la libertad de oponerse a la suprema institución religiosa. Así como Sócrates ante el Tribunal de Atenas, que le ofrece la libertad a condición de no volver a buscar a Dios, no debe obedecer a estos jueces, comprar su vida perdiéndose a sí mismo, sino debe obedecer a Dios. En los tiempos modernos se ha teorizado sobre la liberación del hombre y la obediencia a Dios: el hombre sería libre y autónomo y nada más».


Obviamente resulta infinitamente más fácil una vida sin valores cívicos, ni familiares, ni laborales, mucho menos religiosos. Por eso, Benedicto XVI nos hace caer en la cuenta de que «esta autonomía es una mentira. Una mentira ontológica, porque el hombre no existe por sí mismo y para sí mismo. Es una mentira política y práctica, porque la colaboración y el compartir libertades son necesarios y si Dios no existe, si Dios no es una instancia accesible al hombre, queda como suprema instancia sólo el consenso de la mayoría. Luego, el consenso de la mayoría se vuelve la última palabra a la cual debemos obedecer y este consenso –lo sabemos por la historia del siglo pasado- puede ser también un consenso en el mal. Así vemos que la denominada autonomía no libera al hombre». No se trata de agachar la cabeza y vivir desde el pesimismo y la negatividad. Es una oportunidad para vivir nuestra fe en la cotidianidad y tener la valentía de ser auténticos cristianos y buenos ciudadanos. Estamos ante un reto difícil, es verdad, pero es también una oportunidad de una profunda conversión y ser lo que estamos llamados a ser sin caer en el conformismo porque -como dice el Santo Padre- «pensar como piensan todos, actuar como actúan todos, y la sutil agresión contra la Iglesia, o incluso menos sutil, demuestran cómo ese conformismo puede realmente ser una verdadera dictadura».

Currently have 0 comentarios:


Leave a Reply

Gracias por tu visita, por favor deja tu comentario