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26 junio 2010
Libres para seguir a Jesús
Posted by P. Pedro Ayala | 26 junio 2010 | Category:
P. Pedro,
Reflexión sobre la Palabra del Domingo
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P. Pedro Ayala SDB.
Para ser libres nos liberó Cristo, y es desde la libertad que podemos hacer opción por Cristo. Este décimo tercer domingo del tiempo ordinario se presenta en la liturgia de la palabra el tema de la vocación, la llamada, la invitación a seguir a Jesús en su camino, en el cumplimiento de la voluntad de Dios Padre, el anuncio del Reino de Dios y la invitación a la conversión.
Elemento necesario para responder a la llamada, a la vocación, es la libertad, solamente quien es libre puede optar y decidir su vida por Cristo. El fragmento del evangelio según Lucas, elegido para este domingo presenta a tres casos, el primero de ellos es un discípulo que emocionado con la persona de Jesús, hace la promesa de seguirle a donde quiera que sea, pareciera que Jesús intenta desanimarle en su empeño, pero podemos entender más bien como una advertencia, una invitación a la libertad, a vivir en la inseguridad… las zorras tienen madrigueras y el hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza, estar en la disponibilidad de movimiento, de no aferrarse a nada ni a nadie, si a pesar de esta condición continua en su empeño adelante. A otro Jesús le llama, pero éste se encuentra con ocupaciones familiares, déjame enterrar primero a mi padre… nuevamente una respuesta tal vez inesperada de parte Jesús: “deja que los muertos entierren a sus muertos”.
Andar el camino con Jesús no es fácil, muchas veces se nos ha presentado una fe sentimentalista, que pinta el discipulado como andar sobre rosas, como la solución mágica a todos los problemas, realmente como si fuera un opio que adormece y evita percibir la realidad y sentir dolor. Seguir a Jesús, reconocerle como maestro tiene claras implicaciones, Jesús no fue aceptado por todos, fue rechazado y asesinado por aquellos que no querían que las cosas cambiaran, y el maestro terminó su vida en la cruz que pueden esperar aquellos que se decidan a seguirle… ciertamente tomar la cruz y seguirle pero con la clara conciencia y esperanza de la resurrección.
Por tanto la libertad es indispensable para quien quiere seguir a Jesús, no se le puede seguir por tradición familiar, por presión social, o por moda. Jesús nos advierte de las consecuencias de seguirle, y respeta con amor la decisión de cada uno. Creo que hoy más que nunca necesitamos encontrarnos con Jesús, dejarnos fascinar por su persona, por su mensaje, escuchar su invitación, hacernos discípulos suyos, dejándonos instruir por él, no pretendiendo instruirle nosotros a él. El camino no es fácil, pues nos pide una decisión, una respuesta, sí o no, no puntos intermedios, una ruptura con el pasado, y la aceptación de un nuevo género de vida al servicio de la misión de anunciar la buena noticia de la salvación.
Nuestra sociedad nos necesita libres, libres de prejuicios, libres de leyes o costumbres que sólo sirven a quien tiene el poder, libres de las ataduras del pecado, libres de las adicciones. Cristo Jesús ha comprado nuestra libertad a precio de su vida, no permitamos que finos hilos nos aten de nuevo y nos priven de esta libertad.
Elemento necesario para responder a la llamada, a la vocación, es la libertad, solamente quien es libre puede optar y decidir su vida por Cristo. El fragmento del evangelio según Lucas, elegido para este domingo presenta a tres casos, el primero de ellos es un discípulo que emocionado con la persona de Jesús, hace la promesa de seguirle a donde quiera que sea, pareciera que Jesús intenta desanimarle en su empeño, pero podemos entender más bien como una advertencia, una invitación a la libertad, a vivir en la inseguridad… las zorras tienen madrigueras y el hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza, estar en la disponibilidad de movimiento, de no aferrarse a nada ni a nadie, si a pesar de esta condición continua en su empeño adelante. A otro Jesús le llama, pero éste se encuentra con ocupaciones familiares, déjame enterrar primero a mi padre… nuevamente una respuesta tal vez inesperada de parte Jesús: “deja que los muertos entierren a sus muertos”.
Por tanto la libertad es indispensable para quien quiere seguir a Jesús, no se le puede seguir por tradición familiar, por presión social, o por moda. Jesús nos advierte de las consecuencias de seguirle, y respeta con amor la decisión de cada uno. Creo que hoy más que nunca necesitamos encontrarnos con Jesús, dejarnos fascinar por su persona, por su mensaje, escuchar su invitación, hacernos discípulos suyos, dejándonos instruir por él, no pretendiendo instruirle nosotros a él. El camino no es fácil, pues nos pide una decisión, una respuesta, sí o no, no puntos intermedios, una ruptura con el pasado, y la aceptación de un nuevo género de vida al servicio de la misión de anunciar la buena noticia de la salvación.
Nuestra sociedad nos necesita libres, libres de prejuicios, libres de leyes o costumbres que sólo sirven a quien tiene el poder, libres de las ataduras del pecado, libres de las adicciones. Cristo Jesús ha comprado nuestra libertad a precio de su vida, no permitamos que finos hilos nos aten de nuevo y nos priven de esta libertad.
10 abril 2010
Creer sin haber visto...
Posted by P. Pedro Ayala | 10 abril 2010 | Category:
P. Pedro,
Reflexión sobre la Palabra del Domingo
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P. Pedro Ayala.
“Anduve por el cielo y no he visto a Dios” Esta es la frase atribuida a Yuri Gagarin, el primer hombre que viajara al espacio exterior en 1961, a bordo del cohete espacial Vostok I.
Para creer queremos pruebas, queremos comprobar con nuestros propios ojos lo que nos cuentan, parece una actitud normal, más cuando el valor de la palabra parece haberse devaluado. Muchas veces cuestionamos la información que nos llega a través de los medios de comunicación, ya no aceptamos con mucha facilidad los datos que se nos presentan, queremos probar y comprobar la autenticidad de la información. Sin embargo, la fe, el creer, no es el resultado de un proceso científico, es un regalo, un regalo que tiene que ser aceptado, valorado, agradecido y compartido.
Este regalo de la fe nos llega a nosotros por el testimonio, por la predicación y el anuncio de la buena noticia; del evangelio. Este segundo Domingo de Pascua la liturgia nos presenta en el evangelio de san Juan, el proceso que viven los discípulos de Jesús, se encuentran encerrados por miedo, miedo a los judíos, miedo a que les suceda lo mismo que a Jesús. Jesús se presenta en medio de ellos con el deseo de paz, en este encuentro ellos son reafirmados y lanzados, motivados a vencer el miedo y comunicar la experiencia de encuentro que han vivido con Jesús Resucitado. El relato del evangelio nos cuenta que uno de los discípulos, Tomás, no se encontraba con ellos en ese momento en que se presentó Jesús, y no aceptaba el testimonio de sus compañeros. Una semana después, estando Tomás con todo el grupo se presenta Jesús nuevamente, e invita a éste que se acerque y compruebe, la reacción de Tomás fue una gran expresión de fe “Señor mío y Dios mío”. La respuesta de Jesús es confortante tanto para Tomás como para nosotros, “tú crees porque has visto, dichosos los que creen sin haber visto”, es en este grupo donde nos podemos ubicar nosotros, entre los que creemos sin haber visto. Creer no significa sólo conocer a Jesús, creer es reconocer que en Jesús la vida ha triunfado sobre la muerte y que en él Dios ha abierto a la humanidad a la esperanza de una vida nueva.
A los primeros discípulos les costó comprender, asimilar y vivir el mensaje de Jesús, el encuentro con el Resucitado, y el tiempo les abrió el entendimiento, pero sobretodo el corazón para aceptar y vivir la fe. Hoy nosotros somos invitados en este tiempo de pascua que dura 50 días a ir viviendo y abriendo nuestro corazón, para que el mensaje de Cristo Resucitado cale hondo y nos transforme y nos lleve a dar testimonio de que somos de Cristo Jesús.
27 marzo 2010
¿y tú qué vas a hacer en semana santa?
Posted by P. Pedro Ayala | 27 marzo 2010 | Category:
P. Pedro,
Reflexión sobre la Palabra del Domingo
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P. Pedro Ayala SDB
Estamos terminando el camino de la cuaresma, han pasado ya casi cuarenta días de que realizamos el signo de imponer ceniza en nuestra frente o en la cabeza, de que hemos “guardado la cuaresma” privándonos voluntariamente de algo, de que se nos ha invitado una y otra vez a la conversión. Y ahora hemos llegado al inicio de la Semana Santa, conocida también por algunos como la semana mayor, un respiro en los primeros meses del año, vacaciones en todos los niveles educativos, en algunos trabajos un tiempo también de descanso, la semana santa es para muchos un buen momento para dejar la rutina y la mercadotecnia ha hecho de las suyas, invitando a consumir, preveer lo necesario para unas buenas vacaciones, y la pregunta que no puede faltar: ¿Qué vas a hacer en semana santa?
Durante cuarenta días nos hemos venido preparando, nos hemos venido disponiendo para recordar, celebrar los grandes misterios de nuestra salvación; la pasión, la muerte y la ¡RESURRECCIÓN DE CRISTO JESÚS! Ha sido mucho tiempo de preparación, pocas fiestas las preparamos con tanto tiempo, y es que el motivo de la celebración bien lo vale. Lo que no se vale, o que no resulta lógico es que después de tanta preparación, de cuidar pequeños y grandes detalles llegue el día de la fiesta y nosotros no estemos presentes, de qué sirvió entonces tanta preparación. ¿Qué vas a hacer en semana santa? voy a celebrar, voy a dar gracias a Dios por el gran regalo de su Hijo, voy a recordar que sin pasión, y que sin muerte no hay resurrección, voy a compartir el ministerio del sacerdocio que la Iglesia me ha confiado, confesando, presidiendo las celebraciones comunitarias del Jueves, del Viernes y del Sábado Santo… eso es lo que yo voy a hacer, eso es lo que voy a celebrar, ¿y tú que vas hacer?
Después de las vivas y porras, los gritos y abucheos
Iniciamos la Semana Santa con la celebración del Domingo de Ramos, donde nos podemos percibir qué tan contradictorios podemos ser, en una misma celebración encontramos la síntesis. Primero alabamos con nuestras palmas y gritamos emocionados, recibimos a Cristo como Rey y unos minutos después gritamos crucifícalo. Iniciamos la Semana Santa con este movimiento pendular que toca los extremos, de la alabanza pasamos al abucheo, del reconocimiento al descrédito, de la aceptación a la condena. Muchos de aquellos judíos se alegraron con la entrada de Jesús en Jerusalén, tal vez pensaron que el movimiento social contra Roma se concretaba en ese momento, que motivaría a tomar las armas, pero no fue así.
Tal vez muchos se decepcionaron y cuando tuvieron la oportunidad externaron su desaprobación del plan de Jesús, y las vivas y gritos de euforia se convirtieron en gritos de desaprobación y coraje.
Somos invitados a reflexionar sobre nuestra propia vida, y reconocer que tal vez en muchas ocasiones hemos asumido una actitud similar a la de los paisanos de Jesús, que en momento de gran entusiasmo alabamos y aceptamos a Jesús como nuestro Señor y después de un instante le damos la espalda y gritamos que lo crucifiquen… Y a pesar de todo Dios permanece fiel en su promesa de amarnos y salvarnos.
28 febrero 2010
Este es mi Hijo escúchenlo
Posted by P. Pedro Ayala | 28 febrero 2010 | Category:
P. Pedro,
Reflexión sobre la Palabra del Domingo
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P. Pedro Ayala SDB
Ser cristiano sin seguir a Cristo es fácil; sólo implica una hora o menos a la semana, tal vez llevar una imagen de Cristo crucificado al pecho, dar unas cuantas monedas que sobran o estorban en la bolsa, llevar a bautizar a los niños recién nacidos por tradición u obligación. Ser cristiano, es decir, discípulo de Jesucristo, no consiste en tener solamente la credencial de filiación, implica el regalo de la fe, "por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación" (Rm 10,9), creer, proclamar y en consecuencia vivir aquello que creemos y que hemos proclamado nos lleva a iniciar un camino de aprendizaje, donde el maestro es Jesús y su evangelio.
En el evangelio se nos presenta no una biografía de Jesús, sino una buena noticia; Dios Padre, en Cristo Jesús, que sufrió, murió en la cruz y resucitó al tercer día nos ha dado la salvación, este es el mensaje central y más importante, y que es ampliado y completado con el relato de la predicación de Jesús, de sus acciones, y de la profesión de fe de aquellos que creyeron en él y le siguieron. Encontramos en el Evangelio aquellos mandatos y enseñanzas que Jesús ofrece a sus discípulos..."sean perfectos como su Padre celestial es perfecto", "amen a sus enemigos, recen por aquellos que los persiguen", "reconcíliate con tu hermano antes de presentar tu ofrenda", "Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes; en esto consiste la Ley y los profetas". Estos son los mandatos que el Maestro ofrece a sus discípulos, pero es más fácil ser cristiano sin seguir, ni obedecer a Cristo.
07 febrero 2010
Lo he intentado muchas veces...
Posted by P. Pedro Ayala | 07 febrero 2010 | Category:
P. Pedro,
Reflexión sobre la Palabra del Domingo
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P. Pedro Ayala SDB
Cuando las cosas no resultan como nosotros lo esperamos es común que surja el desánimo, que dejemos de intentar alcanzar esas metas que nos hemos fijado, eso que anhelamos, vienen éstas expresiones comunes y usuales: por más que lo intento no consigo… he tratado muchas veces de dejar este vicio… me siento cansado, harto, es por demás, para qué seguir intentándolo…
Los primeros discípulos se encontraron con una situación similar, un día malo, como solemos llamarlo, habían intentado pescar toda la noche y simplemente no habían logrado nada, se encontraban en la orilla lavando sus redes, disponiéndose para ir a sus casas, Jesús estaba con ellos, mucha gente le sigue, le busca para escuchar su enseñanza, se apretujan a su alrededor, quieren estar lo más cerca de él para que no se les escape ni una sola de sus palabras. Viendo esta situación Jesús le pide a Pedro que le preste su barca, para que desde allí pueda hablar a todos aquellos que quieren escucharle, Pedro aleja un poco la barca de la orilla y Jesús realiza su trabajo de enseñar, una vez que había terminado Pedro cree que es el momento de volver a la orilla, pero recibe otra orden de Jesús: lleva la barca mar adentro para pescar. Qué pasó por la mente de Pedro, él es pescador, conoce su oficio, sabe que el mejor momento para la pesca no es el medio día, sino la noche… ¿qué tenía que decirle Jesús que era carpintero y no pescador? pudo haber surgido en ese momento una discusión, sin embargo Pedro sólo expresó su sentir: hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada… pero confiando en tu palabra echaré las redes, y el resultado ya lo conocemos, cogieron tal cantidad de peces que las barca casi se hunde, sorprendente sin duda, pero más allá del relato, de la narración de estos hechos, es el momento para que cuestionemos nuestra propia vida.
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